#2/(p)referencias

Movimiento Lento: ¿Cuál es la prisa?

El grado de velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido. Pueden deducirse varios corolarios de esta ecuación, por ejemplo este: nuestra época se entrega al demonio de la velocidad y por eso se olvida tan fácilmente a si misma. Ahora bien, prefiero invertir esta afirmación y decir: nuestra época está obsesionada por el deseo de olvidar y, para realizar ese deseo, se entrega al demonio de la velocidad; acelera el paso porque quiere que comprendamos que ya no desea que la recordemos; que está harta de si misma; asqueada de si misma; que quiere apagar la temblorosa llamita de la memoria.

Milan Kundera, La Lentitud

¿Con qué frecuencia oyes “afloja el paso” en vez de “hazlo más rápido”? ¿”Haz menos” en lugar de “haz más”? Bueno, ahora te invito a reflexionar y frenar un poco tu ritmo de vida.

slowdownVivimos en un mundo obsesionado con la rapidez, un mundo entregado al demonio de la velocidad, con hacer todo cada vez más rápido, con embutir más y más actividades en menos tiempo. Aprendemos lectura rápida y vamos a citas rápidas. Comemos comida rápida y nos volvemos locos cuando la conexión a Internet es lenta. No pensamos sobre cómo este estilo de vida afecta nuestra salud, nuestra dieta, nuestro trabajo, nuestras relaciones y nuestra memoria. A veces necesitamos una llamada de atención que nos advierta que estamos viviendo nuestras vidas de prisa en lugar de vivirlas realmente, que estamos viviendo una vida acelerada, en vez de una buena vida. A Carl Honoré, autor del libro In Praise of Slowness, esta alerta le llegó cuando comenzó a leerle cuentos a su hijo por la noche. Para terminar más rápido, se saltaba líneas y párrafos, a veces hasta una página entera, pero su hijo conocía perfectamente el libro y al darse cuenta de eso pedía escuchar toda la historia. Lo que debía haber sido el momento más tierno del día, cuando un padre se sienta a leerle a su hijo, se convirtió en una especie de lucha. Pero un día Carl encontró un artículo en el diario con consejos para “gente rápida” sobre cómo ahorrar tiempo. Uno de ellos hacía referencia a una serie de libros llamados “El cuento de un minuto”. Su primera reacción fue “¡que genial idea!”, pero después se le encendió la lamparita y se preguntó “¿realmente he llegado a este punto?”

relax

Entonces, ¿se puede vivir de otra manera? ¿Existe un plan B? La respuesta es sí; hay un movimiento global en reacción a una cultura que nos dice que más rápido es siempre mejor. La gente está haciendo lo impensable: están desacelerando su estilo de vida. Descubren que todo – comer, hacer el amor, trabajar – se puede saborear más y mejor si lo hacemos lentamente. Estas personas (denominadas downshifters en inglés) buscan una vida llena de más pasión y propósito, es decir, encaminadas a la realización y la felicidad. Para la mayoría de la gente el cambio a una vida lenta viene después de una larga búsqueda de la verdadera felicidad. Para otros, puede llegar después de un evento significativo en sus vidas como una enfermedad grave, la ruptura en una relación, la quiebra o la muerte de alguien cercano. Estas “nuevas” personas buscan una vida en la que puedan mirar hacia atrás sin remordimientos. Personas que valoran su(s) memoria(s) en lugar de dejarse arrastrar por la corriente de una vida veloz hacia la indiferencia total. En su libro, Carl Honoré presenta formas de cómo reducir la velocidad; recopila todo tipo de movimientos lentos, desde el sexo tántrico hasta el Slow Food (movimiento que comenzó durante una protesta por la apertura de un McDonald’s en la Piazza di Spagna en Roma) pasando por la Sociedad para la Desaceleración del Tiempo – un grupo cívico basado en Austria que una vez exhortó a los organizadores de los Juegos Olímpicos a conceder medallas de oro a los atletas con los tiempos más lentos.

Y claro, nos podemos preguntar si una vida lenta significa que debemos ser pasivos para ser felices. Todo lo contrario. Los partidarios del movimiento lento invitan y animan a la actividad más que a la pasividad. El enfoque de este movimiento está en “ser selectivos en la actuación y en ser plenamente conscientes de cómo invertimos nuestro tiempo”. Hay que reajustar la velocidad de nuestras vidas para no caer en el olvido.

“A veces no es más que un clic en la actitud que cualquier otra cosa”, dijo Honoré, quien recibió en una ocasión una multa de tránsito por exceso de velocidad rumbo a una comida Slow Food en Italia. Pero bueno, nadie es perfecto.

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